Tenemos la errónea idea de que hay que ir al médico cuando nos duele algo o notamos un cambio drástico en nuestro cuerpo. Esto se debe a que no tenemos la cultura de la prevención, que consiste en visitarlo de manera regular, para verificar que nuestro organismo se encuentre bien. Es más, la mayoría carecemos de un doctor de cabecera, así que el primer paso hacia una buena salud sería ponernos en manos de alguno para que lleve nuestro historial médico y así empezar un programa de prevención a través de pruebas médicas de rutina y algunas más específicas, si fuese necesario, para detectar en etapas tempranas enfermedades a las que estamos expuestos.
Check up básico
De acuerdo a los resultados obtenidos en estos exámenes, el médico determinará el tipo de atención que hay que recibir.
• Biometría hemática. Detecta anemia, leucemia, posibles infecciones y problemas de coagulación. Por su parte, la química sanguínea detecta la pre-diabetes, diabetes y aumento en los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico; descarta cualquier problema en el hígado o riñón.
• Electrocardiograma (ECG). Registra la actividad eléctrica del corazón; mide el ritmo y la regularidad de los latidos; puede detectar cualquier daño, así como el efecto de los medicamentos que se administran para regular la función cardíaca.
• Mamografía. Es una radiografía de las mamas para detectar tumores y ayuda a establecer la diferencia entre las enfermedades no cancerosas (benignas) y las cancerosas (malignas).
• Papanicolau. El desarrollo del cáncer cervicouterino comienza con una afección llamada displasia, que se puede detectar por medio de esta prueba y es 100% curable. Es recomendable practicársela una vez año.
• Medición de la presión sanguínea. Detecta la presión alta (hipertensión), la cual aumenta el riesgo de insuficiencia cardíaca, ataque cardíaco, accidente cerebrovascular e insuficiencia renal. También detecta la presión baja, que se relaciona con insuficiencia cardíaca, infecciones, trastornos en las glándulas y deshidratación. Es importante, en personas con antecedentes familiares, medirse la presión todos los días, así como tomar el medicamento adecuado, ya que son de las llamadas “enfermedades silenciosas”.
Las innovaciones en la medicina preventiva
Actualmente, las especialidades médicas se apoyan de otros tipos de pruebas, donde la intervención de la tecnología y los avances en medicina brindan un diagnóstico más certero. Estás son algunas de las más sofisticadas:
Ginecología: La ecografía pélvica en color (C.A.D.) diagnostica en un 99.8% enfermedades en ovarios, útero y endometrio, tales como: cáncer, malformaciones congénitas, tumores, quistes ováricos, infección pélvica, fibroides uterinos, ciclos menstruales irregulares o dolorosos, e infertilidad, entre otros padecimientos. No es invasiva, así que puede practicarse durante el embarazo para descartar ciertos riesgos.
Gastroenterología: Las cápsulas endoscópicas llevan en su interior una microcámara que recorre el sistema digestivo brindando imágenes para detectar: cáncer colorrectal, pólipos, tumores, diverticulosis, sangrado intestinal o gastroenteritis.
Cardiología: La ecocardiografía es un examen que emplea ondas sonoras para crear una imagen en movimiento del corazón; es mucho más detallada que la de rayos X y no utiliza radiación. Evalúa las válvulas y cámaras del corazón, los soplos cardíacos, el bombeo de sangre y es útil en el seguimiento de pacientes que han sufrido ataques cardíacos.
Oftalmología: La degeneración macular es un trastorno que afecta la parte central de la retina, lo cual diminuye la capacidad visual y puede ocasionar la pérdida total de la visión central. La terapia fotodinámica consiste en inyectar un medicamento sensible a la luz en el brazo del paciente, mismo que llega hasta los ojos, los cuales son iluminados con láser no térmico para provocar una reacción química y destruir los vasos sanguíneos anormales, con el fin de que vuelvan a crecer de manera sana para conservar la visión.
Nutrición: La nutrición ortomolecular aún no está avalada como ciencia, sin embargo, es una rama que aporta soluciones naturales mediante la confección de una dieta saludable para evitar enfermedades crónico-degenerativas como el mal de Parkinson, Alzheimer y esclerosis múltiple. El nutricionista ortomolecular examina a cada paciente con detalle y exclusividad para determinar el consumo específico de vitaminas, minerales, antioxidantes, frutas y verduras que lo ayudarán a evitar las enfermedades que ya vengan registradas en su mapa genético. Su finalidad es brindar soluciones personalizadas que optimicen la calidad de vida de una persona en concreto.
DESTACADO:
Esta es la propuesta de la medicina preventiva: no alargar la vida de manera irracional, sino aspirar a que la calidad de vida sea la mejor.
Asesoría:
Dra. Adriana García Hernández. Av. Revolución 122-2, Col. Alpes, (55) 5651-2275