La pantalla chica lo dio a conocer, pero el cine le ha dado más satisfacciones.
Actor, empresario, cofundador de la marca NACO y personaje recurrente en la colonia Condesa de la Ciudad de México, José María Yazpik es todo menos un galán de telenovelas. Su más reciente película, “Sólo quiero caminar” se estrenó a nivel nacional el pasado 21 de agosto. En esta cinta tuvo la oportunidad de actuar nuevamente con su gran amigo Diego Luna y cuatro hermosas mujeres, como él nos comenta en esta entrevista.
La trama nos cuenta la historia de dos hermanas y dos amigas que se dedican a robar joyas y dinero en España. Es ahí dónde conocen a dos mafiosos, Diego Luna y Chema Yazpik. El personaje de Chema se enamora de Elena Anaya; él, “con un complejo de Pretty woman”, se la trae a México para casarse con ella y ayudarla a redimirse para convertirla en una dama. En el transcurso, las cosas salen un poco mal; él resulta ser todo un patán y ella decide vengarse, pidiéndole ayuda a sus amigas para robarle todo su dinero.
El título de la película proviene de una canción de Paco de Lucía y la trama se desarrolla entre los dos países. A la par, las actuaciones y los escenarios envuelven al espectador en un drama visual mientras que el personaje de Chema tiene escenas de mucha violencia.
“Me gustó mucho hacer este personaje, porque me divertí mucho. Aparte de trabajar con mi casi hermano Diego, ser villano siempre es muy sabroso; te da chance de hacer cosas que en la vida normal no harías”, nos comenta entre toma y toma de la sesión de fotos.
Bajo estos estándares, Chema siempre ha buscado interpretar personajes que de algún modo lo reten. Es por ello que abandonó las telenovelas, después de darse a conocer por su actuación en “La vida en el espejo” en 1998 y un par de proyectos más. Y él abunda en sus razones…
“No me sentía productivo como actor y me deprimí; por ello decidí nunca más hacer telenovelas. Además, me asustó mucho el tipo de fama que te da; ir por las calles y que todo el mundo se sienta el derecho de llegar y decirte, criticarte. Es normal, porque si de lunes a viernes estás en sus casas, te vuelves una figura cercana, digamos que parte de la familia. Pero definitivamente no fue algo que me gustara”.
El cine, a su vez, le ha otorgado mucho. “Es otra cosa, es una ciencia que debe ser exacta, con un cierto ritmo, un tiempo y un lenguaje… además de darme la oportunidad de viajar y darle la vuelta al mundo; la familia que se forma es muy sabrosa; ahí nos juntamos muchos neuróticos maravillosos con los que me siento cómo en casa”.
Esta afirmación la incluye aún cuando en las filmaciones de la película “Las vueltas del citrillo” estuvo a punto de morir. Nos cuenta que estaba en su habitación del hotel y se intoxicó con monóxido de carbono, lo que ocasionó que perdiera la consciencia y se pegara en la cabeza. Su salvación fue el llamado que tenía a las seis de la mañana, ya que de haber sido más tarde lo hubieran encontrado sin vida. El recuerdo de esta experiencia lo lleva en la cara: la cicatriz que tiene en la frente y que no planea quitarse, ya que es una memoria de esta enseñanza.
Sin embargo, a pesar de una experiencia como ésta, logró utilizarla para su profesión. Para esta película de Felipe Cazals, el personaje de Yazpik es fusilado y despierta después de muerto.
“El maestro Cazals me pidió que encontrara en mi interior una nostalgia profunda para poder relacionarme. Tuve que regresar a México un par de días después del accidente, tenía la cara destrozada. Cuando retomé el rodaje, pedí que me dieran nuevamente el mismo cuarto y me senté en la cama a ver el lugar dónde me encontraron inconsciente. Ahí me di cuenta que estuve muy cercano a no volver a ver nada de esto y me dio la emoción que necesitaba”.
Aunque no siempre se lleva a casa sus personajes, a veces hay algo personal en las actuaciones y viceversa. El entrenamiento del cuerpo, para hacerlo reaccionar de cierta manera, conlleva sus propias consecuencias. “Cuando estaba en la obra de teatro “Festen”, tuve una pelea con mi chava. En un momento dado se fue por el guión y me lo trajo; fue ahí cuando me percaté que yo, Chema, estaba diciendo los mismos argumentos que mi personaje”.
Y así es como se cuela a la vida real el personaje, él también toma de sus experiencias, sensaciones y de lo que ve en la gente que luego se vuelven elementos para la creación de sus papeles. “Es un crecimiento en todo sentido; ahora sí que va junto con pegado la profesión de ser actor”.
Su gusto por la actuación no nació de la noche a la mañana. La primera vez que pisó un escenario fue cuando cursaba la preparatoria, en San Diego, en los Estados Unidos, ya que según confiesa, no quería llevar química y necesitaba los créditos, así que buscó obtenerlos por un taller de actuación. De ahí en adelante se le fueron presentando las oportunidades.
“Fue algo intermitente. Estuve dos años conociendo diferentes cosas y poco a poco la vida me puso de nuevo en el camino. Dejé la comodidad y la vida sabrosa de provincia y me fui a la ciudad de México con dos maletas y sin un peso para estudiar actuación. Nunca lo sufrí; al contrario, me motivaba, sobrepasaba la angustia con la aventura que estaba viviendo”.
Desde un inicio él escogió sus proyectos y aunque en era complicado, porque podían pasar meses sin que lo volvieran a llamar… y cuando ocurría, realmente disfrutaba de lo que estaba haciendo. “Ahora es un poco diferente. Ya se me presentan más opciones y encuentro nuevas oportunidades realmente interesantes”.
Una de ellas ha sido trabajar en el cine estadounidense. Para la película de “Un Chihuahua en Beverly Hills”, él protagonizó al villano Vázquez y cuenta entre risas que se la pasó increíble. “Nunca había hecho algo así, hacer algo que le puedo regalar a mis hijos o a los hijos de mis amigos, algo que sí puedan ver Me pareció muy sabroso”.
José María Yazpik ha trascendido las fronteras y los horizontes del universo del cine mexicano. Hasta hace algunos años, era sólo un sueño lejano para un actor nacional ser un día una imagen internacional; sin duda alguna, Chema es un muy buen ejemplo de un intérprete que se reinventa en cada personaje y que ha logrado ser parte de la apertura de fronteras para el séptimo arte.
Además, muy pronto tendremos la oportunidad de ver a Yazpik compartiendo créditos con Charlize Theron y Kim Basinger, dirigidos por Guillermo Arriaga. Sobre este punto, él nos comenta que no fue algo que buscara, simplemente fue sucediendo. “Se va dando por los trabajos que he hecho y son las puertas que se van abriendo. Como todo en la vida, ella te pone donde debes de estar y cuando estás ahí, eso te lleva a otra cosa. No hay plan de vida, sólo me dejo llevar”, remató.
Y aunque disfrutó mucho trabajar en Estados Unidos, Chema prefiere trabajar en México. “La industria gringa está muy bien puesta y es una maquila impresionante. La gente es muy fría, no es común que después de las filmaciones la gente se quede un rato platicando con los amigos, creando ambiente. Son muy profesionales pero aquí hay mucho amor por el cine y la gente es muy preparada, además de que es más divertido”.
En estos días se dedica de lleno a la promoción de “Sólo quiero caminar” y aunque en la cinta su personaje es un hombre que maltrata a las mujeres, en la vida real nunca lo podría hacer, porque además de estar enamorado de una de ellas reflexiona lo siguiente sobre las mujeres mexicanas. “Son algo maravilloso. Son fuertes y tienen esa dualidad de ser melodramáticas y al mismo tiempo ser extremadamente fuertes”.